Cuando un hombre descubre que no es sólo un hombre
- Esto empezo hace años Doctor...-
Empezó diciendo este muchacho de gran físico, como sí fuera un atleta olímpico.
- .... mi primer sueño, hace años es que voy corriendo por una pradera, que somos uno con el viento la tierra, eso me hace ser el ser más felíz del mundo.-
- Y entonces que sucede -
Contestó el Doctor, un hombre que en su vida se la había pasado escuchando los problemas psicológicos de la gente, que por eso parecía más entrado en años de lo que era.
- Llego a un paraje, muy hermoso en el medio de un bosque, dado que he recorrido muchas millas, al verlo y sentir su gran paz y yo muy agotado me recuesto sobre la hierba a descansar-
- MMMMM, no le veo nada de raro, pero prosiga-
Réplico el doctor, mirando que su paciente estaba muy nervioso, que temblaba como una hoja, y se puso a pensar que debería ser un hombre atado a la vida moderna, que esta persona necesitaría unos días en el campo
- Entonces Doctor, me despierto ... - el hombre empieza a temblar más de lo normal - ... y voy a beber agua del estanque, al ver mi reflejo en esas aguas transaparentes, bien azuladas que se veía el fondo, me veo como un monstruo y al asustarme... -
Ahora el Doctor ve en el un gran pánico, en su rostro el paciente demuestra mucho terror
- Veo un indio, Doctor, una especie de médico brujo, anciano, de pelo blanco largo, con muchas arrugas vestido en cuero, apoyado en una especie de báculo, y en su brazo un tatuaje.... -
El doctor, más calmado, pensó que sería otro paciente con problemas de sueño, el streest de la vida moderna, siempre da pesadillas, entonces se puso a admirar su consultorio, muy grande, con bibliotecas en las paredes laterales que las cubrían en su totalidad, su gran pasión la lectura, y su gran orgullo en la pared que daba a su espalda, todos sus títulos y premios que recubrían la pared en su totalidad.
Al estar él más tranquilo, interrumpio a su paciente diciendolé
- Disculpeme, cuenteme otro de sus sueños. -
El paciente cada vez más nervioso, prosiguio
- Este doctor, mmm, como decirlo, mi sueño no es que han sido varios es el mismo y no he terminado ...-
- Perdón - Repllicó el doctor, que ya no estaba tán interesado en su paciente, viendo en su diván un muchacho con síndrome de streest
- Del susto, de ver al anciano indio, empiezo otra vez a correr con más fuerza, siento en mi espalda, un temor enorme, en ese momento tropiezo y no me caigo porque he apoyado mis brazos y sigo mi marcha en mis extremidades delanteras, como si fuera un animal.
En ese momento, a mi derecha siento una presencia, un gran lobo blanco, de gran tamaño, que gira su cabeza y me mira a los ojos,... en ese momento sentí en mi cabeza que me decía que no huyerá de él, que no escapará a mi destino, que era mi mentor.
Al escuchar esas palabras, no eran palabras Doctor, eran pensamientos que entraban en mi cabeza, mi cuerpo se lleno de paz, frené mi marcha y empece a caminar a su lado.
- Ajá - Fue la respuesta del Doctor, porque estaba perplejo, se habiá equivocado, viendo a este muchacho que parecía de bien, muy areglado, poseía ropas de marca y de muy buenas facciones, estaba más loco que una cabra, pensó
- Sigame, Contando, no se detenga - y empezo a admirar su viejo reloj de bolsillo
- Recorrimos la pradera y el bosque, me enseño a cazar, a tranformarme en hombre de nuevo y me enseño de donde venía -
- Jajajajajajajajajajajajajajaja-
empezo a reír el doctor- Disculpeme no me aguantó más - Interrumpió el Doctor - No se ofenda -
El muchacho extrañado salto en colera del diván, tomandolo del cuello al médico lo estrello en sus afamados títulos.
- Que es lo gracioso - con su mano libre se aranco su camisa de u$s 100
- Se acuerda de cuando le dije del tatuaje -
- Sí - respondió el doctor entrando en terror
- Este es el tatuaje -
El doctor pudo ver en el pecho del joven un tatuaje en forma de círculo, que en su interior salía como algo que para el era una centella.
En ese momento, el muchacho empezo a crecer en tamaño, su ropa se empezo a romper, le empezo a crecer el pelo.
A todo esto, en el doctor crecío un terror inimaginable. Al término de un rato, el muchacho ya no era un muchacho, sino una especie de hombre-bestia, cubierto de pelos, en vez de manos, tenía garras y filosos colmillos
- Ve, lo que soy doctor, soy un Hombre Lobo, de los Wendigo y ahora sabrá porque no debió burlarse de mí
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario